Ocho medallones de 1914 en Torreón

¿Ha pasado alguna vez por ahí?, seguramente las ha visto, aunque un poco
descuidadas e implorando restauración, las columnas de 1914 son testigos de aquel
esplendoroso pasado de una ciudad joven (Torreón 1907) que orgullosa ofrecía al
visitante un paseo con frondosos árboles y abundante vegetación, un lago
transparente, una fuente monumental y cantarinas acequias.

¿Todavía no sabe dónde están esas columnas? siga leyendo…
Mi pasión por la fotografía antigua de Torreón me llevó a descubrir unas columnas de
1914: en una magnífica fotografía de Don Julio Sosa de la década de los años veinte.
Poco a poco,aparecieron otras pistas en distintas fotos.

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Veamos estas pistas: hubo alguna vez una hermosa balaustrada que le daba toda la vuelta al perímetro de la Alameda Zaragoza.

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Las columnas adornaban y daban la bienvenida en cada una de sus esquinas: en las avenidas Juárez y Allende, en las calles González Ortega y Leandro Valle. Son ocho columnas que tienen un medallón donde se lee “1914” .

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Asimismo, la Avenida Morelos posee dos columnas de cantera muy grandes que enmarcan la entrada principal del paseo con la fuente y su estatua de El Pensador.

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Volvamos pues al tema, resulta que las columnas de las esquinas estuvieron muchos años tapadas, encapsuladas, por un ladrillo café (fachaleta) que se puso de moda y ahí escondidas permanecieron por no sé cuántos años. De hecho, la biblioteca de la Alameda perdió su fisonomía original y hoy sigue recubierta por esa fachaleta de ladrillo.

En 2004  tuve la feliz idea de que las columnas originales podrían estar bajo las “nuevas” de fachaleta de ladrillo, únicamente había que investigar si seguían ahí. En ese entonces yo trabajaba en el Ayuntamiento.

Fue así que me autorizaron una cuadrilla de entusiastas trabajadores que armados con cincel, mazo y andamio nos pusimos manos a la obra a explorar que había bajo las columnas.

El sonido del cincel golpeando el ladrillo que iba cayendo poco a poco, era como un cascarón que estuviera protegiendo un tesoro antiguo que se mostraba ante nosotros. Primero una punta en la parte superior, después en el medio un medallón de 1914 y por último el cuerpo rígido pegado al suelo como un tronco eterno.

De esta manera, encontramos la columna original de la calle Leandro Valle, por el júbilo de comprobar que estaba intacta la columna. Seguimos en la segunda y  tercera esquina,  el resultado fue el mismo: las pacientes columnas de 1914 estaban ahí enteras mostrándonos su silenciosa belleza.

En la avenida Allende, la cuarta y última columna nos provocó también una inmensa alegría, al despojarla de ese feo recubrimiento y rescatarla en su forma original.

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Sin embargo, hoy en 2017, a varios años del rescate, las columnas están descuidadas y olvidadas, urge restaurarlas. Además, hay que colocar el farol que llevan en su parte superior. Así, otra vez lucirán su esplendor y cumplirán su función de recibirnos e iluminarnos cuando vayamos a pasear a la Alameda Zaragoza. Tristemente no sólo las columnas sino toda la Alameda necesita reparación general.

Recientemente, fui como cualquier lagunera a dominguear por la Alameda, y pude comprobar la multitud de familias que la visitan y la gozan.

Pero es urgente darle el esplendor que en el pasado tuvo. Me refiero a la elaboración de un Plan Maestro, así con mayúsculas, que incluya todo desde los baños públicos,captación de agua hasta sensibilización por el cuidado del espacio.

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En el Plan hay que incluir reforestación, ya que hay muchos espacios vacíos donde no hay árboles. Falta podar como es debido en otras áreas.

También las banquetas quebradas son un peligro para chicos y grandes; urge la reparación de sus andadores y banquetas.

Las acequias están quebradas y vacías de agua y con basura. Falta mantenimiento en general. El lago Coahuila también pide limpieza y muchas, muchas acciones más.

No podemos conformarnos con mediocres parches y reparaciones a la ligera que hasta hoy le han dado.

Es tiempo que reconozcamos el valor del paseo público y  le devolvamos esa grandeza y hermosura que tuvo y si aún no me creen, nomás miren las fotos en blanco y negro.